Casa del teatro: Acoso escolar o el apogeo de las sectas

Casa del teatro:

Acoso escolar o el apogeo de las sectas

Por David Gutiérrez Fuentes

El doctor Hugo Enrique Saéz es un querido amigo a quien tengo el gusto de conocer desde hace más de veinte años como colaborador de El Búho. Hugo Enrique es un distinguido universitario con más de 45 años de ejercer la docencia y 36 de ellos practicados con mucho éxito en la UAM. La historia que me voy a permitir compartir, escrita por él, resulta indignante y habla por sí misma.

Mi hija Silvia Sáez, licenciada en letras inglesas (UNAM), ha trabajado como traductora y profesora de inglés en varias instituciones. En 2004 compitió y ganó un premio en danza irlandesa en Arizona y exhibió esas habilidades en dos ocasiones durante el programa de Ricardo Rocha en TV Azteca. Se ha presentado en espectáculos de tango en varias partes del país. Sus inquietudes artísticas contribuyeron a definir su pasión por el teatro e ingresó a Casa del Teatro en 2015. En una entrevista inicial le preguntaron si tomaba medicamentos y declaró que epival, por prescripción médica.

Comenzó sus clases con entusiasmo y fue elegida jefa de grupo por sus compañeros. Desde un principio, advertí varias irregularidades. La directora Stefanie Weiss la acosaba con expresiones como: “Eres soberbia porque ya tienes una carrera profesional”. El profesor Alejandro García mostraba una abierta preferencia por una alumna. Silvia le señaló que eso iba en contra de los criterios de la SEP. Respondió con sorna: “Si quieres, repórtame a la dirección“. La profesora Mariana García solía llegar tarde a clase 40 minutos o más. Silvia le inquirió sobre cuál era el horario real de clase. Su respuesta: “Si no les parece, repórtenme a la dirección”. La directora le dijo a un alumno al evaluarlo que si no le acomplejaba ser homosexual y prieto. En la evaluación de diciembre, mi hija entró nerviosa por la larga espera. La directora emprendió una indagación psicológica impropia y ante el estado de ánimo de Silvia la regañó: “Yo sé que tienes algo más, ¡no te hagas güey!”.

De improviso les anunciaron que los dos años finales de la carrera se impartirían en Pátzcuaro, donde deberían residir. Cuando la directora justificó ante los estudiantes esa medida no anunciada en el programa oficial, aprovechó para satirizar a una muchacha que había solicitado información. Al parecer, la causa de ese traslado repentino obedeció a compromisos institucionales para cumplir con cierto apoyo económico del gobierno de Michoacán. En las sectas se utiliza el adormecimiento mental mediante la obediencia absoluta a la voluntad de las autoridades.

El programa académico incluía correr hasta 10 km durante dos horas los días lunes. Una alumna abandonó los estudios por lesiones en los pies ocasionadas por el extenuante ejercicio. Otra estudiante se lastimó ambas muñecas y fue responsabilizada por dicho esguince. En las sectas se utiliza el adormecimiento corporal mediante esfuerzos físicos extremos.

En una ciudad de movilidad poco predecible, llegar 15 minutos tarde le impide a los alumnos el ingreso a la primera clase pero sí a las subsecuentes, con falta (artículo 42 del reglamento). Sin embargo cuando Silvia se topaba con algún bloqueo al tránsito le prohibían asistir a las siguientes clases. El tiempo de la institución es sagrado y su violación se castiga. Un mantra repetido era Un actor es actor las 24 horas del día. En las sectas se utiliza el adormecimiento social y dedicar tiempo completo a las actividades determinadas por los líderes.

Mi hija preparó con esmero el ejercicio para la clase final de actuación. Pagamos la elevada colegiatura mensual el pasado 11 de julio y el 15 la dieron de baja por obtener 5 en esa asignatura. Sorpresivamente, le comunicaron el resultado en tono amable y apapachador. En Genealogía de la actoralidad, 10; Genealogía de la representación, 8; Estructura del pensamiento, 9; El cuerpo, su estructura y su perspectiva sentiente, 8; Perspectivas históricas del arte, 10; Ortofonía, 8; Bases teórico-técnico-musicales I, 9. ¿No hay un desequilibrio en la apreciación de sus capacidades? El reglamento interno indica que se debe dar a conocer un programa (artículo 21), algo que nunca sucedió en la materia reprobada. Tampoco se explicaron los criterios específicos de evaluación (artículo 9). Aunque ya sabían de su tratamiento de bipolaridad con recuperación bien calificada por los especialistas, al excluirla afirmaron que su condición era un obstáculo para su aprendizaje. Dos alumnas más padecieron la baja por exceso de peso. Además, a Silvia la hostigaban con frases como ésta: “No te gusta la violencia y calculas un trato suave para recibir otro igual”, entre otras tantas humillaciones.

Un estudiante no se promueve al siguiente grado (artículo 14) si es reprobado en actuación I, pero ello no implica darlo de baja, lo que se contradice con el artículo 22 en que se considera causa de baja dicha reprobación.

La ley federal para prevenir y eliminar la discriminación (artículo 9) contempla como discriminación impedir el acceso o la permanencia a la educación pública o privada. Acudiremos a la Comisión Nacional de Derechos Humanos junto con Silvia, respaldada por mi esposa Martha Delfín, para denunciar esta indignante situación.

Hasta aquí las palabras del doctor Hugo Enrique Saéz. Por la extensión del artículo ya no incluí más información vinculada a estos lamentables hechos, como los nexos de esta institución con el Fonca, Conaculta, Fundación Ford y funcionarios de la SEP, quienes de manera deliberada o acaso actuando de buena fe (lo que parece poco probable), cobijan estos actos de impunidad.


Tomado de www.crónica.com.mx

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