Juan Gelman, el poeta del compromiso social

Juan Gelman, el poeta del compromiso social

Janet Rivera Álvarez

“La muerte me enseñó que no se muere de amor. Se vive de amor”. J.G.

La voz de la poesía argentina probablemente se llame Juan Gelman;  poeta del amor y el humor, del compromiso y del sufrimiento.

Considerado como uno de los más grandes de la literatura hispana, Gelman nació en Buenos Aires, en 1939. Hijo de inmigrantes ucranianos, pasó toda su infancia rodeado de letras y de libros; tanto, que a los ocho años de edad escribió su primer poema de amor con la intención de conquistar a una compañerita de la escuela y a los once publicó su primera poesía en la revista Rojo y Negro.

En la década los años cincuenta publicó sus primeros libros. Se estrenó en las librerías con el poemario Violín y otras cuestiones (1956) y tres años mas tarde publicó El juego en el que andamos.

Tuvo un gran activismo político, y en el año de 1975, en pleno régimen militar, llevó  a cabo una campaña internacional para denunciar las violaciones a los derechos humanos en Argentina;  a consecuencia de esta movilización se vio obligado a huir de su país y a vivir en un exilio prolongado en ciudades como Roma, Madrid, Managua, París, y finalmente México.

A la par con el exilio, su vida se vio marcada por el secuestro —en 1976—  de su hijo  y de su nuera embarazada de siete meses. El cadáver de su hijo fue encontrado en 1990. Gelman dedicó gran parte de su vida a averiguar si su nuera seguía con vida, y a investigar sobre el paradero de su nieto. No lo logró sino hasta el año 2000, entonces supo que tenía una nieta que había sido criada en Uruguay por la familia de un militar. Hasta el fin de sus días Juan Gelman continuó buscando los restos de su nuera.

Los terribles acontecimientos de su vida marcaron su poesía, que evolucionó desde el lenguaje cotidiano de sus primeros libros, al dolor y al desgarro. En Carta a mi madre (1986) hace un canto de dolor por la muerte de sus seres queridos; en la novela Hechos y relaciones, su hijo desaparecido es el protagonista.

Con mas de 70 años de edad, continuó activo produciendo libros como Valer (2004), Miradas (2006) y Mundar (2007), de poemas de inmensa melancolía y tristeza.

El regreso de su país a la democracia, al finalizar el gobierno de facto de la dictadura militar argentina no supuso, sin embargo, el regreso del poeta a su país. El gobierno de Raúl Alfonsín se lo impedía debido a los cargos judiciales que aún estaban abiertos contra el poeta ,debido a su pertenencia a una organización guerrillera. Lo logró en 1989, cuando fue indultado por el entonces presidente Carlos Menem, pero Juan Gelman decidió continuar viviendo en México.

Su carrera literaria fue reconocida mediante algunos de los galardones más prestigiosos. Así lo señalan los premios Juan Rulfo, Pablo Neruda y Reina Sofía, de poesía, y el prestigioso Premio Cervantes en el año 2007. En palabras de los miembros del jurado que selecciona al ganador “la poesía de Gelman, enriquece las letras españolas”. Sin embargo, el hecho de que a la modesta biblioteca de su barrio natal le pusieran su nombre, era considerado por el poeta “como el más grande homenaje”.

Los años finales de su vida, Juan Gelman los residió en nuestro país, aunque volvía a Argentina cada año. A la pregunta reiterada que le hacían, de la razón por la cual vivía en México y no en aquel país austral, el poeta daba una respuesta muy simple: “porque mi esposa es mexicana y estoy enamorado de ella”.

Perdonando tamaño romanticismo, la ciudad de Buenos Aires lo honró con el título “Ciudadano Ilustre”, y a su muerte, sucedida el 14 de enero de 2014, la entonces presidenta de su país, Cristina Kirchner, decretó tres días de luto nacional.

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