¿Qué pasa con los medios?

¿Qué pasa con los medios?

Por Tanja Sagredo

¿Cómo nos recordarán? ¿Cómo será llamada esta época? La época de los fantasmas puede ser un buen nombre. Quizá la época de la ignorancia masiva también.

Hombres y mujeres de todo el mundo nos hemos tragado el cuento, hemos caído en la trampa y hemos perdido nuestra integridad en el trayecto. Se piensa de manera mítica, casi deífica en las redes y que estas nos permiten tener al alcance de nuestras manos, y ojos por supuesto, la información completa de lo que sucede al otro lado del mundo. Pensamos que ya no hay distancia posible entre nosotros y los otros que viven en otras latitudes, podemos viajar y pensamos que todos pueden, podemos ver Internet y pensamos que todos pueden, podemos leer y escribir y pensamos que todos pueden. Se han anulado todas y cada una de las fronteras y sabemos exactamente cómo se vive en cada rincón del mundo. Vivimos en una pecera y para poder entrar a ella hemos entregado, a manera de sacrificio ritual, todos los aspectos de nuestra vida que nos daban criterio.

Nadando en este líquido que nos quita la imaginación, la perspicacia, la duda, el pensamiento político; ya no nos preguntamos si nuestras opiniones (si es que a una somera investigación cuya principal fuente es Wikipedia le podemos llamar opinión) están de algún lado, apoyan a una clase, debilitan a otra, nos quitan fuerzas o nos las dan. Creemos que vivimos fuera del mundo y desligados, aislados de la sociedad que nos gesta y que en último caso se tendría que hacer responsable de nosotros. Como resultado tenemos un tejido social desmembrado y una soledad agría y aguda que se ve reflejada en las estadísticas mundiales acerca del suicidio.

Los seres humanos somos gregarios, desde la infancia nos vemos en necesidad física, emocional y psicológica de otros que nos den seguridad y nos enseñen cómo se vive en este mundo. No podemos pensar que este pantano donde nos han situado, adormecidos y estúpidos, es la vida que necesitamos o peor aún, que podremos ser felices y plenos en un mundo que está a punto de desmoronarse. Los seres humanos tenemos que recuperar nuestro sentido de la justicia, del respeto, de la felicidad, de la dignidad y para que esto se logre juegan un papel principal los medios que nos engañan o no y que nos dan una orientación social de lo que es correcto y deseable o de lo que es incorrecto y aborrecible.

Los medios como CNN, BBC, TV Azteca, Imagen televisión, Televisa, El Universal, entre muchos otros (incluidas millones de páginas de internet donde no hay ni una fuente de supuestas investigaciones que son falsas) nos saturan, nos enferman, nos mienten a bocajarro, nos manipulan. Lo peor es que nos hacen ignorantes y agresivos porque creemos que sabemos y en realidad no sabemos nada.

¿Qué pasa con los medios? Que están al servicio de los intereses que los financian y que no tienen objetividad ni escrúpulos; por eso es fundamental investigar a fondo, buscar información en otras fuentes como Telesur, Cubadebate, Granma, RT, seguido de un largo etcétera. Ir a la biblioteca, buscar en revistas de divulgación científica. En resumidas cuentas recuperar el gusto por saber y por entender qué sucede y cómo puedo cambiarlo, y vernos como parte de un todo social que camina junto y que será recordado junto.

Démosle a nuestro futuro algo digno que recordar.

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