El presidente del empleo... de las armas

El presidente del empleo... de las armas

Por Juan Campos Vega

La creación de más y mejores empleos es la principal promesa de campaña de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), por eso, cuando asume el cargo, se autonombra “El presidente del empleo”.

Asume el cargo debido a un resultado polémico, no sólo por la poca diferencia porcentual que lo separa de Andrés Manuel López Obrador, sino también por el cúmulo de actos ilegales realizados por su equipo de campaña, los empresarios que lo patrocinan, y su antecesor y compañero de partido, Vicente Fox.,

Por ese antecedente, Calderón, en lugar de generar puestos de trabajo, opta por enfrentar al crimen organizado con las fuerzas armadas. El saldo de esta decisión es desastroso: en 2007 hay 8 mil 867 homicidios, cifra menor a la del último año del gobierno de Fox, en la que hubo 10 mil 452; pero en los años siguientes la cifras se disparan, se producen 14 mil 006 asesinatos en 2008, 19 mil 803 en 2009, 25 mil 757 en 2010, 27 mil 213 en 2011, y 26 mil 037 hasta julio de 2012, fecha en la que el inegi concluye la recopilación de estadísticas relativas al tema.

En total, durante el sexenio se realizan 121 mil  homicidios, de los cuales se relacionan con la lucha contra el narcotráfico 88 mil 361 —algunos reconocidos por el gobierno como “daños colaterales”—; además, aproximadamente, hay 13 mil desaparecidos y miles de mutilados, huérfanos y desplazados en diversas regiones del país.

En cuanto al tema del empleo, se limita a poner en marcha el programa de Primer Empleo, que favorece a los patrones, no a los trabajadores. Al empresario que contrate personal sin experiencia laboral y sin registro en el imss, le condona 100 por ciento de las cuotas obrero-patronales correspondientes a esos trabajadores durante un año, si ganan menos de diez salarios mínimos generales (smg); de 60 por ciento si ganan más de 10 pero menos de 14 smg; de 20 por ciento si ganan más de 14 pero menos de 20 smg; y de 10 por ciento si ganan más de 20 smg.

Ese tipo de medidas para enriquecer más a los empresarios no pueden producir resultados positivos para los trabajadores, por lo que su administración concluye con una tasa de desocupación y una de empleo informal, mayores que las de su antecesor.

Al final del sexenio, promueve una iniciativa de ley preferente, para reformar la Ley Federal del Trabajo, para “flexibilizar” el mercado laboral, y legalizar el outsourcing —subcontratación o tercerización—, así como anular diversas conquistas sindicales, todo lo cual contribuye a profundizar el proceso de precarización de la mano de obra.

Otra acción contraria a los trabajadores y a sus organizaciones sindicales se produce el sábado 11 de octubre de 2009, cuando policías y militares ocupan las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro, después de que Calderón publica el decreto de extinción de dicho organismo; su decisión deja sin empleo a 44 mil trabajadores.

Su administración, se ve marcada por gastos excesivos, opacidad en el manejo de los recursos, y negocios turbios de su cuñado, en contra del erario.

El caso más sonado de manejo indebido de recursos es la construcción de la Estela de Luz, cuyo costo se eleva en varias ocasiones y se retrasa poco más de un año, sin que se sancione a la empresa o a los funcionarios involucrados, a pesar de que la Auditoría Superior de la Federación informa de pagos improcedentes por 249 millones de pesos y erogaciones presumiblemente ilegales por 150 millones de pesos.

En resumen: “triunfo” ilegal, acciones contra los trabajadores, miles de muertos, nepotismo y corrupción.

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