Prólogos de Carlos Marx a El Capital

Prólogos de Carlos Marx a El Capital

Juan Campos Vega

En abril de 1867, Carlos Marx viaja a la ciudad de Hamburgo para llevar a su editor, Otto Karl Meissner, el manuscrito en alemán del primer tomo de El capital. Después se traslada a la ciudad de Hannover, a la casa de su amigo, el doctor Ludwig Kugelmann, con el que mantuvo siempre un intercambio de opiniones, la mayoría mediante cartas que tienen un gran valor histórico.

En Hannover corrige las primeras pruebas, y posteriormente se traslada a la ciudad de Manchester, Reino Unido, para hospedarse en casa de Federico Engels, su entrañable camarada, quien lee las pruebas del volumen y discute con Marx la inclusión de algunos agregados al apéndice.

En julio, Marx escribe el prólogo en el que afirma que cuando se analizan las formas económicas no es posible hacerlo con el microscopio o con reactivos químicos, sino mediante el método de la abstracción científica, que es indispensable considerar si se quiere estudiar adecuadamente El capital.

El 16 de agosto, mediante una carta, Marx informa a Engels, que ya ha corregido la última prueba del tomo, y aprovecha para agradecerle su apoyo económico e intelectual sin el cual no hubiera sido posible concluir la obra. En otra misiva, del 29 del mismo mes, le dice que lo mejor de su libro —en lo que descansa toda la comprensión de los hechos— es el doble carácter del trabajo, así como el estudio de la plusvalía, independientemente de sus formas específicas: la ganancia, el interés, la renta del suelo, etcétera.

El doble carácter de la mercancía ya había sido explicado por Aristóteles, en su libro Política. Afirma que cada objeto tiene doble uso, ambos del mismo objeto, pero no de la misma manera; uno es propio del objeto, y otro no. Pone como ejemplo, un zapato, que es al mismo tiempo calzado y objeto de cambio.

Después de 2,200 años de esa afirmación, Marx, en otra carta a Engels del 8 de enero de 1868, señala que a todos los economistas se les escapa algo tan simple como el que si la mercancía encierra valor de uso y valor de cambio, el trabajo por ella representado tiene también necesariamente doble carácter y que allí es donde se encierra todo el secreto de la concepción crítica utilizada en El capital.

En vida de Marx, el primer tomo se publicó en ruso en 1872, e inició la publicación en francés, en entregas, que concluyó en 1875, en cuyo prólogo, Marx explica que su método de análisis no se había aplicado a las cuestiones económicas; también expresa que le preocupa que la lectura de los primeros capítulos resulte ardua, y teme que el público francés, siempre impaciente por conocer la relación entre principios generales y problemas inmediatos que lo apasionan, se desaliente. Reconoce que nada puede hacer al respecto, salvo advertir a quienes buscan la verdad, que en la ciencia no hay caminos reales, y sólo tendrán esperanzas de acceder a sus cumbres luminosas aquellos que no teman fatigarse al escalar por senderos escarpados.

La inclusión de la abstracción científica y el descubrimiento del doble carácter del trabajo revisten una importancia metodológica innegable, porque sin ellas no se habría podido determinar: cómo se convierte el dinero en capital; cómo obtiene el capitalista la plusvalía, a partir del capital variable, y la ganancia, a partir del capital total —constante más variable—, y todas las demás categorías económicas que permiten analizar el origen y la evolución del capitalismo; así como lo más importante, que la explotación del trabajo humano desaparecerá junto con el capitalismo, es decir, con la instauración del socialismo.

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