TLCAN: perder, perder, perder

TLCAN: perder, perder, perder

Por Juan Campos Vega

Hay dos posiciones opuestas en torno al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde el primero de enero de 1994.

Una visión es la del secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, de ganar, ganar, ganar, que responde a los intereses del gran capital y los monopolios nacionales y extranjeros —principales beneficiarios del tratado—, a los empresarios que se les subordinan, y a los políticos que actúan al servicio de todos ellos.

Otra visión es la de perder, perder, perder, que responde a los intereses de los asalariados y campesinos pobres, que tienen empleos de baja calidad y peores salarios, que laboran en la economía informal, o que tienen que migrar a los Estados Unidos ante la profunda crisis en que se ha sumido al campo mexicano desde hace décadas.

Lo anterior es necesario no olvidarlo, porque el pasado miércoles 16, en la ciudad de Washington, dio inicio la primera ronda de renegociación del TLCAN. La segunda reunión se efectuará en septiembre, en México; la tercera en Canadá, y así sucesivamente. Se espera que las siete a nueve rondas previstas, concluyan antes de las elecciones presidenciales en México, a realizarse el 1 de julio de 2018.

Ante el inicio de las renegociaciones, el gobierno, las cúpulas patronales y los grandes medios de comunicación comercial están insistiendo en que el TLCAN ha generado resultados positivos; por ejemplo, dicen que el intercambio comercial se ha incrementado, y que las exportaciones de México han crecido siete veces en los últimos 23 años, y sus importaciones se multiplicaron solo cuatro veces en el mismo lapso.

Pero, no dicen que las principales empresas exportadoras: de automóviles, piezas y repuestos, camiones de reparto, computadoras, y petróleo crudo, son casi todas extranjeras; que ese incremento exportador ha sido posible porque la inversión extranjera, principalmente estadounidense, crece sistemáticamente; porque los salarios de la mano de obra mexicana son bajísimos, y porque impusieron la llamada flexibilización laboral, y tampoco mencionan que México se ha convertido en uno de los principales importadores de granos, porque el TLCAN ha sido desastroso para el sector agropecuario del país.

Nunca hablan de la cada vez mayor dependencia comercial y económica respecto de Estados Unidos: principal destino de las exportaciones de México, tres cuartas partes de lo que vendemos al exterior, y principal origen de sus importaciones, la mitad de lo que adquirimos en el mundo; ni mencionan.

Ahora, en las renegociaciones del TLCAN, los tres países tienen sus objetivos particulares, entre los que se pueden destacar los siguientes:

—Estados Unidos pretende mejorar su situación ante las otras dos naciones, con la finalidad de obtener mayores privilegios; reducir el déficit comercial con México, e incrementar, en el capítulo de las reglas de origen, el porcentaje de partes producidas en cada país de la región, y eliminar el capítulo de solución de controversias por dumping (vender por debajo del precio para eliminar a los adversarios) y subsidios.

—Canadá quiere impedir que se impongan aranceles (impuestos a la compraventa en el comercio exterior) a los productos agrícolas o industriales, y que se elimine el capítulo de solución de controversias, en este rubro plantea que debe modernizarse.

—México está por que no tengan aranceles los bienes industriales o agrícolas; que los cambios en las reglas de origen se hagan solo en los sectores que lo requieran —después de analizar cada uno de ellos—, así como modernizar el capítulo de solución de controversias.

Nadie sabe como quedará el TLCAN después de las renegociaciones. Lo que si sabemos, es que para los trabajadores será, de nueva cuenta, perder, perder.

Back to Top