La teoría marxista del Estado

La teoría marxista del Estado

Por Juan Campos Vega

Hace un siglo, en agosto y septiembre de 1917, Vladímir Ilich Lenin escribe su obra: El Estado y la revolución. La doctrina marxista del Estado y las tareas del proletariado en la revolución, que se publica en 1918. En diciembre de este mismo año, adiciona el capítulo II, con el apartado 3 “Cómo planteaba Marx la cuestión en 1852”, esta segunda edición se publica en 1919.

En El Estado y la revolución, Lenin explica los problemas fundamentales de la teoría marxista acerca del Estado. Dice en el prefacio a la primera edición, “La guerra imperialista ha acelerado y enconado extraordinariamente el proceso de transformación del capitalismo monopolista en capitalismo de Estado”; además, por la preparación de la revolución en Rusia, las cuestiones relativas a la relación entre el Estado y el proletariado se encontraban entre las cuestiones esenciales, no solamente en el plano teórico, sino, fundamentalmente, en el sentido político, para la actividad práctica.

El libro precisa aspectos fundamentales respecto del Estado: su origen, lo que es y lo que debe ser, la tergiversación que respecto de él hacen tanto por los revisionistas como los anarquistas, y cuándo se podrá extinguir. Para esta tarea, Lenin recurre a Marx y, sobre todo, a Engels, con la finalidad de contribuir a precisar los conceptos políticos relacionados con el Estado y las tareas de la revolución proletaria.

El contenido del libro, está integrado por seis capítulos; debido a la crisis política previa a la Revolución de Octubre, a Lenin no le es posible redactar el séptimo: “La experiencia de las revoluciones rusas de 1905 y 1917”. Sus aspectos fundamentales son los siguientes:

a) Expone los planteamientos marxistas respecto de la teoría del Estado, y de la generalización de la experiencia de la revolución de 1848-1851 y, en particular, de la Comuna de París de 1871.

b) Señala la principal tarea de la clase obrera: romper, destruir la máquina estatal burguesa, para que el proletariado, organizado como clase dominante, suprima la dictadura (dominación política) de la burguesía, y en su lugar establezca su propia dictadura, es decir, el gobierno de los trabajadores encargado de liquidar el capitalismo e iniciar la edificación del socialismo, que será cada vez más organizador de la sociedad, que represor de los explotadores.

c) Combate las tergiversaciones reformistas y oportunistas de la teoría del Estado, de los que niegan la necesidad de la dictadura del proletariado y, en contrapartida, proponen llegar al socialismo tomando el Estado por medio de elecciones y realizando reformas graduales para transformarlo.

d) Comparte con los anarquistas la necesidad de abolir el Estado, pero discrepa en cuanto al momento en que debe hacerse. Para los anarquistas la abolición del Estado es el objetivo de su lucha, mientras que para Marx es necesario el uso temporal del Estado contra los explotadores, por lo que argumenta: al derrocar el yugo de los capitalistas, ¿deberán los obreros “deponer las armas” o emplearlas contra los capitalistas para vencer su resistencia? (Véase el video ¿Cambiar el mundo sin tomar el poder?, de García Linera, en este mismo sitio).

e) Caracteriza las dos fases de la sociedad comunista: el socialismo y el comunismo.

f) Señala la vía que debe seguir el Estado socialista en su desarrollo, y las bases necesarias para su extinción.

El estudio de esta obra, también es necesario para valorar el papel del Estado en un país dependiente económica y políticamente, como México, sobre todo ahora que el neoliberalismo continúa vendiendo empresas del Estado, y muy pocos planteamos la necesidad, no sólo de detener, sino, esencialmente de revertir ese proceso.

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