Para emitir un voto consciente

ELECCIONES 2018

Para emitir un voto consciente

Juan Campos Vega

El análisis de las plataformas electorales y los programas de gobierno de las coaliciones: “Todos por México”, que postula al priísta, José Antonio Meade; “Por México al Frente”, que postula al panista, Ricardo Anaya Cortés, y “Juntos Haremos Historia” que postula al morenista, Andrés Manuel López Obrador; evidencia los temas que no abordan, y también sus discrepancias y los aspectos que comparten.

Llama la atención que ninguna coalición aborda el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Después de 25 años de su funcionamiento, ninguna valora sus consecuencias ni expresa opinión alguna respecto de las actuales negociaciones, mucho menos de los aspectos que deben defender los representantes del gobierno de México.

Otro aspecto es que ninguna coalición opina respecto del neoliberalismo. Tan malos han sido los resultados de las políticas neoliberales ―para el pueblo y para la nación― que ninguna se atreve a defenderlo abiertamente, aunque algunas sí defienden sus políticas. Solo “Por México al Frente” reivindica la Economía Social de Mercado ―versión alemana del neoliberalismo― que le permite a su candidato, Anaya, asumirse neoliberal ante el voto duro de su partido, sin que la mayoría de los votantes se entere.

Un tema que evidencia las diferencias entre las coaliciones es el de la deuda del sector público. Para la de Meade, lo más cómodo fue no mencionar el tema; la de Anaya aparentó criticar el tema, al proponer disminuirla y transparentar su origen, el pago, la contratación y la negociación tanto federal, como estatal y municipal, pero jamás se opuso a que se siga contratando; mientras que la de AMLO sí fue categórica, al proponer financiar el desarrollo sin aumentar la deuda pública.

La coalición de Anaya se declara abiertamente en favor de la iniciativa privada, a la que atribuye rasgos positivos: ser producto del legítimo esfuerzo, de la innovación y de la construcción de oportunidades, sin preocuparse por realizar crítica alguna respecto de los que no cumplen con estos parámetros que, sin lugar a duda, no caracterizan a la mayoría de los empresarios. La de Meade, se compromete a dar certidumbre y seguridad a la propiedad, porque considera que son esenciales para mejorar la tierra, adquirir maquinaria y equipo, construir fábricas e infraestructura, y otras actividades similares. La de AMLO, explica que el respeto al derecho a la propiedad privada es un punto clave de su propuesta, pero enfatiza que es, sobre todo, para la tenencia  de la tierra.

La de Anaya plantea igualdad de oportunidades para todos los inversionistas, sin distinguir entre buenos y malos, nacionales y extranjeros; es la defensa a ultranza del capital. La de Meade se congratula que las reformas estructurales generen montos históricos de inversión extranjera, y que los inversionistas sepan que beneficios les aporta México. La de AMLO, condiciona las actividades extractivas, de capital nacional y extranjero, a la consulta previa a los pueblos afectados, y la inversión extranjera a que aplique condiciones laborales y ambientales semejantes a las establecidas en sus países de origen.

Las diferencias son producto de las visiones y propuestas encontradas de las coaliciones que contienden, y su estudio constituye un punto de partida para emitir un voto consciente.

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