Ley de seguridad interior: la dictadura del capital / II

Ley de seguridad interior: la dictadura del capital / II

Los biocombustibles: la palma africana

La presunta guerra contra el narcotráfico que hoy presenciamos es sólo una de las piezas de un tablero de complejas dimensiones en el escenario de la geopolítica. Y en ello se inserta la llamada reforma energética que intenta posibilitar la injerencia de capitales extranjeros en la venta y distribución de combustibles así como la adaptación del uso paulatino de biocombustibles.

Nos han vendido la idea a nombre de la conservación del planeta será mejor esto a la utilización de los derivados del petróleo. Veamos. Una de las plantaciones más recurridas para los biocombustibles ha sido la palma africana y la caña de azúcar, mismas que tampoco sería rentable procesarlas sino se contara con los grandes subsidios gubernamentales, del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con sus financiamientos a programas como PROCAMPO, destinado a la inversión en las plantaciones.

Esta misma planta —la palma africana o palma de aceite— ocasionó desplazamientos forzados de comunidades enteras en Colombia llegando a cifras de millones, de acuerdo al estudio elaborado por el investigador Camilo Rey Saboga, en su trabajo: Análisis espacial de la correlación entre cultivo de Palma de aceite y desplazamiento forzado en Colombia (2012),

El país debe tener 600.000 hectáreas de palma africana”, proclamó Uribe, el presidente de Colombia. Se estima que en 2001 había 170.000 has., de palma aceitera, por lo que se pretende sembrar otras 400.000 más. La Unión Europea financia a través de los Fondos de Cooperación al Desarrollo proyectos para la siembra de palma que, “finalmente, benefician a los paramilitares” [...] la filial colombiana del BBVA, el Banco Ganadero, “tiene una importante participación en la financiación del sector” de las empresas agrícolas y agroindustriales, que serán el negocio de los paramilitares “desmovilizados”, según los planes del actual Gobierno. […] Desde 2004 el gobierno mexicano impulsa la expansión de las plantaciones de palma africana.

Actualmente existen 9 plantas extractoras de aceite de palma en cuatro estados, 6 de las cuales están ubicadas en Chiapas, que es el principal estado productor de palma aceitera en México. Para este año 2009, el gobierno del estado de Chiapas llegaría a un total de 44 mil hectáreas sembradas de palma africana y su gobernador anunció que para 2012 pretende llegar a las 100 mil hectáreas, proyectándose en un futuro a más de 900 mil hectáreas.

Y es que la llamada transición energética pretende diversificar las fuentes de energía y no depender solamente del petróleo —eso suena bien— pero es en este escenario en que la lucha en el tema de energéticos presenta un nuevo competidor: los biocombustibles y esta empresa tal como sucedió en Colombia no les importa recurrir a una nueva versión de la tierra arrasada utilizada en Guatemala ya que se cumplen con sus propósitos, despojar de sus territorios a las comunidades en nombre de la no contaminación y cuidado del planeta y con ello restarle fuerza a las organizaciones campesinas que pudiesen pretender una organización.

Es el caso de Chiapas en donde el avance principal de la siembra de la palma africana es en la Selva Lacandona, región donde tiene presencia el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Hasta ahora el discurso de estas empresas propone que las zonas que se están ocupando para sembrar y cosechar su materia prima son áreas que ya no son usadas ni para la siembra ni para el ganado, sin embargo un escenario no deseado es que en aras de competir con el petróleo como combustible primordial, la empresas de biocombustibles pretendan seguir teniendo terrenos para sus plantas base y desplazar los raquíticos territorios de siembra. Lo anterior le da poder a la empresas que importan alimentos —semillas, cereales, frutas y cárnicos— ya que los terrenos serán «arrasados» de un modo moderno en donde encontramos una nueva arista, terrenos ocupados para la siembra de biocombustibles y la importación de alimentos ya que no habrá terrenos para producirlos.

Los paramilitares

En el año 2012 el general colombiano, Óscar Naranjo Trujillo, fue presentado como el nuevo asesor en seguridad de Enrique Peña Nieto, esta designación llamó la atención de la clase política, cuerpos de seguridad y militares. Y no fue con la llegada de este policía colombiano en que fueron creadas las llamadas autodefensas en Michoacán o Guerrero, pero sí fue cuando se consolidaron en México.

Un dato necesario es que las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) fue una organización paramilitar contrainsurgente de extrema derecha, que participó en el conflicto armado en Colombia, siendo uno de los grupos criminales que más víctimas dejaron en ese país. Y es el conflicto de inseguridad que se vive en varios de los municipios de la zona de Tierra Caliente en Michoacán, se suma el problema de los desplazados por la violencia. De ellos ninguna dependencia oficial tiene un registro formal, pero de acuerdo a los propios afectados ya son más de 2 mil 300 familias las que han tenido que salir de zona.

Y es precisamente el auto nombrado Partido Democrático Popular Revolucionario–Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR) publicado en su medio de comunicación El insurgente [Año 17 Nº 152 Diciembre de 2013 Págs. 20-21] que explica la presencia de las llamadas autodefensa en Michoacán y su papel paramilitar y se puede leer:

Son grupos organizados y estructurados bajo la lógica del paramilitarismo ramplón del siglo XXI, tienen patente de Estado y los hilos con que se mueven son manejados desde las distintas zonas militares que hay en estas regiones y zonas; son grupos de mercenarios que han sido adiestrados con forme a los manuales de contrainsurgencia elaborados por los patrocinadores internacionales del terrorismo paramilitar contrainsurgente, es decir, por el imperialismo estadounidense. Estos paramilitares están siendo utilizados para avasallar aún más al pueblo, para imponer y justificar la militarización, para imponer el terrorismo de Estado, para auspiciar los desplazamientos forzados, para acelerar el nuevo proceso de acumulación originaria que se está desarrollando en todo el país. Es falso que hayan surgido de la necesidad de defenderse de los “malosos” de los “carteles del narcotráfico” de los “extorsionadores”… Tan falso como que son “pueblo organizado” que ya está “cansado de las injusticias” y de que “el gobierno no haga nada”, tan falso como las falacias que justifican las reformas neoliberales a través de spots publicitarios en los medios masivos de comunicación. (PDPR,2013)

Back to Top