México: La guerra que viene

México: La guerra que viene

                                                                                                         «Porque esta vez no se trata

de cambiar un presidente,

será el pueblo quien construya

un Chile bien diferente»

Inti-Illimani [1970] Canción del poder popular

Por: Sup Tupa

Años atrás – no muchos – la tierra que vio nacer a Simón Bolívar sufría convulsiones por una polarización que generó la dirección del entonces Teniente Coronel, Hugo Chávez Frías, personaje que llegó al control de esta nación por una serie de acontecimientos que siguen teniendo consecuencias en la actualidad. En algún momento de sus discursos, Chávez Frías se refirió como escuálidos a las personas que asistían a las marchas de la oposición, decía que se veían escuálidas porque no eran alegres, no tenían colorido, ni fuerza, ni un rumbo cierto, entre muchas otras cosas, en comparación con sus seguidores que, según él, eran todo lo opuesto. Después pasó a calificar así a la oposición organizada y a cualquier persona que no compartía sus ideas políticas.

Una serie de acontecimientos propició la polarización del país y en las calles se percibían los bandos, principalmente en las zonas urbanas – como Caracas –  en las plazas o en el transporte, la palabra escuálido servía como descalificación e incluso como insulto. Se vivía un ambiente tenso detectable principalmente en las clases bajas que se sentían identificadas con el discurso del militar; una semilla de rencor germinaba en contra de los presuntos pudientes de esa nación, eras chavista o eras escuálido.

Esa polarización llevada al extremo impedía detectar reflexiones generadas en espacios políticos poco visibles – más cautas – con respecto a lo que llamaron Revolución Bolivariana. «Chávez no es la revolución», «¿Y sí en este momento de la historia Hugo Chávez muere o desaparece? ¿Sabremos qué hacer?» La polarización que evidenciaba una lucha de clases no permitía una verdadera y efectiva organización popular.

México 2018

En los albores de uno de los procesos electorales más importantes de este país que se desangra por la ineptitud de todos los niveles de gobierno – no hay quien salga bien librado de una evaluación o de la simple percepción del ciudadano – se ha imitado la estrategia: polarizar a la sociedad respecto a su simpatía: estás a favor del candidato puntero o estás en contra, no hay matices. 

Y la descalificación de los unos contra los otros es una diatriba de todos los días. Analistas, intelectuales y organizaciones – como el EZLN – aseguran que hay indicios de un fraude, que el puntero no llegará. Parece evidente que si el candidato puntero no gana – por la buena o por la mala – la acusación inevitable e indescartable es que hubo (o habrá) un fraude. La llamada izquierda aglutinada alrededor del neocaudillo no aceptará la declaratoria que por tercera ocasión les ganaron. ¿Qué va a suceder? Además de la amenaza de soltar al «tigre» pocas opiniones se están planteado el escenario de la turbulencia.

El señor Andrés Manuel no es la solución ni su partido, el hartazgo parece ir en aumento y un importante porcentaje de la población ya no se traga el discurso de terminar con la pobreza, ya que no sólo es un tema económico, sino de vida. Las terribles cifras de los muertos y desaparecidos parecen cada vez estar más cercanas. Por lo menos en una ocasión cualquier ciudadano a vivido de cerca la muerte, secuestros o asaltos de una persona en sus círculos. Ya es casi imposible escuchar: «a mí no me ha pasado». En resumen el hartazgo es impresionante.

El susurro de las armas

Es inevitable pensar en la movilidad y posicionamiento de los grupos guerrilleros. De las agrupaciones que se mueven en la clandestinidad sólo el nobel grupo auto-denominado Fuerzas Armadas Revolucionarias-Liberación Popular [FAR-LP] señala su reserva con respecto al proceso electoral y puntualizan que sin descartar la lucha electoral sí se deslindan de  las condiciones en que se corrompe la voluntad popular y se llega a prostituir la lucha política. Por ello conminan  a construir organización popular.

Por su parte el decano Partido Democrático Popular Revolucionario – Ejercito Popular Revolucionario [PDPR-EPR] en su órgano de análisis «El Insurgente» dedica varios parágrafos al tema. Y es contundente el la carta del miliciano Simón que califica desde la óptica del grupo como una treta perversa colocar el futuro del país en un proceso electoral. Y señala puntual:

Lo que se requiere es despertar y construir la voluntad popular de combatir; de construir la conciencia de clase, es decir, la conciencia proletaria que permita tener claridad de quién es el enemigo fundamental de los explotados y oprimidos; el proceso de transformación revolucionaria de la sociedad pasa por la construcción del poder político del pueblo que permita romper con la base material que garantiza la explotación y opresión capitalista. [PDPR-EPR, 2018, p.30]

El hartazgo ¿insuficiente?

La nueva ágora digital nos muestra que los sujetos posmodernos asumen un papel novedosamente participativo  sin querer desprenderse de la clase media a la que aspiran, pertenecen o desean ingresar, sin importar si es por la vía laboral o por la opción de la delincuencia. Estos sujetos mayoritariamente desclasados realizan reflexiones desde los nuevos relatos, con objetivos particulares luchan por causas laterales sin que definan al enemigo central. Es decir fijan su metas en propósitos particulares, como el veganismo, el feminismo, las luchas por la diversidad sexual, indígena  o en simples y perfumadas luchas juveniles donde encontramos demandas a las que les dan prioridad; como pedir a las autoridades ver el episodio de un anime en plazas públicas en contraste a defender el derecho a la vida que tan acotado está en estos tiempos tan infames.

La apuesta del estado es que las marchas, plantones y bloqueos están ya diagnosticando en caso de un eventual resultado adverso al puntero en las encuestas serán contenidos por la fuerza pública, para ello fue aprobada con oportunidad la llamada Ley de seguridad interior y  que los nuevos sujetos no rebasaran las quejas en redes sociales, su apuesta es a la inmovilidad.    

En el año 1989 la casa productora Canal 6 de julio elaboró un documental sobre el fraude electoral del año 1988. Por primera vez una coalición de izquierda, llamada Frente Democrático Nacional – posteriormente sería la semilla del Partido de la Revolución Democrática [PRD] – postuló al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano frente a Carlos Salinas de Gortari del PRI. En dicho material nos ofrece un botón en el decir de uno de los entrevistados «Ya no queremos mas fraude y si hay fraude pues nos aventamos un tirito con ellos ¿no? Sí yo creo que es lo más decente para acabar ya con tanta burla al pueblo, tantos muertos de hambre que habemos» [00:28:21]

La luchas populares que nacerán de la presunta espontaneidad y surgirán a partir del evidente desabasto de agua por al construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, el imparable derramamiento de sangre cada vez más cerca de esos clase medieros que se sentían intocables porque «no estaban metidos en nada», la cada vez más evidente y palpable destrucción del sistema de seguridad social y las alzas a los combustibles que parecen imparables o el despojo del territorio para entregarlo a las empresas mineras, la reforma laboral a los trabajadores de la educación y  un largo y lamentable etcétera.

Ni el candidato puntero ni su partido o la lucha armada o la tesis pacifista, tal vez la combinación de todo sea el camino a seguir pero la necia pregunta es: ¿estamos preparados para la guerra que viene?


Bibliografía:

Advis Luis, Rojas Julio,  Inti-Illimani [1970] Canción del Poder Popular, documento en línea.

Bartley Kim, O'Briain Donnacha, [2003] La Revolución no será Televisada, documental en linea.

Canal 6 de Julio [1988] Crónica de un fraude, documental en linea.

CEDEMA [2018] Fuerzas Armadas Revolucionarias - Liberación Popular [Comunicado] documento en línea.

Engels Federico [2002] Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Editores Unidos, México, 206 páginas.

PDPR-EPR [2018] El insurgente, La falsa esperanza [p.30] documento pdf. 

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