2018: aprendizaje histórico para el pueblo

2018: aprendizaje histórico para el pueblo

Por: Adrian García Enriquez.

Con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, el 1 de julio de 2018, el pueblo mexicano tendrá una gran lección histórica: los neoliberales sí pueden ser derrotados, utilizando la vía electoral para acceder al poder; pero acompañándola de la organización, educación y movilización de sus fuerzas.

Esa lección requiere convertirse en aprendizaje que permita elevar nuestra conciencia y continuar en la lucha por la transformación a fondo de la causa real de la pobreza, la manipulación y el sometimiento que de los trabajadores realiza la oligarquía, dueña de la producción, comercialización y el crédito. En otras palabras, arrebatarles los instrumentos y todos los medios que utilizan para la producción de los satisfactores de la sociedad.

Pero, si solamente nos limitamos a la participación directa en la promoción y emisión del voto, y “nos retiramos a nuestra casita”, entonces no entendemos la lección.

Se requiere comprender que la vía electoral es la que el pueblo y los trabajadores pueden utilizar, en esta coyuntura, para sacar a los vendepatria del poder: pero que no bastará. Será necesaria la organización y movilización popular, pegadita a la vía electoral, para lograr los avances que se requieren, detener las agresiones o defender las conquistas que se vayan obteniendo.

Es de vital importancia entender que nos enfrentamos al poder económico, político e ideológico de las trasnacionales y la oligarquía nacional, conjuntamente con sus operadores del gobierno mexicano, y que no tenemos más armas que la organización, orientación ideológica y lucha de nuestro pueblo.

En consecuencia, ha llegado el momento de caminar en la ruta de esas tres tareas. Que se organicen los campesinos, los estudiantes, las amas de casa, los jornaleros, los trabajadores de la educación, los comerciantes, etc., en amplios frentes de masas que sean capaces de movilizar al pueblo para continuar la lucha hasta derrotar a la oligarquía. No se trata solo de ganar el Poder Ejecutivo (posiblemente una mayoría en el Legislativo). El objetivo debe ser avanzar hacia la liberación nacional de nuestra patria, paso obligado para arribar a una sociedad sin explotados ni explotadores.

En conclusión, existe la posibilidad de que el pueblo mexicano y la clase trabajadora, eleven su conciencia, trasciendan de una de carácter nacionalista a otra más elevada, de contenido antimperialista y, desde luego, una de carácter superior: la socialista. Pero esto no es automático. Se necesita que los mejores hombres y mujeres de México, nos involucremos en esas tareas.

Estos son tiempos virtuosos y hay que incorporarse a ellos (José Martí).

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