Queridas y queridos estudiantes:

Queridas y queridos estudiantes:

Tihui Campos Ortiz[*]

El día de hoy vivimos uno de los episodios más dolorosos y triste de nuestra vida, un salón de clases fue transgredido por la violencia, el odio y el rencor. Un compañero cambió la vida de su grupo y de ahí se encaminó a tomar lo que yo considero, una de las decisiones más difíciles de su vida: robó un arma, le disparó a su profesora, a sus compañeros y después terminó con su vida.

¿Por qué tomó esa decisión?, nunca lo sabremos, él ya no está para respondernos, y a partir de hoy, todo lo que escucharemos serán especulaciones: que estaba deprimido, que le hacían bullying, que pertenecía a una legión, que una niña no le hacía caso, en fin, nada que dé tranquilidad a ninguno de nosotros.

Sumado a esto, las redes sociales estarán llenas de imágenes grotescas, juicios sumarios contra el chico y su familia, críticas sin razón hacia la escuela que no se dio cuenta que tenían a un “monstruo” dentro del salón de clases; además de miles de recomendaciones de post e imágenes de lo que no deben de ver, lo que no deben de hacer, lo que no deben discutir ni criticar. Asimismo, los conozco bien y se que la mayoría ya vio el video, no se avergüencen, a los adultos también nos gana esa horrible sensación llamada morbo.  

¿Los adultos lo volvimos a arruinar?, Sí, no estamos buscando la solución correcta, ese chico es parte de nuestra sociedad y lo dejamos que se hundiera hasta lo más profundo de su tristeza; además, nadie nos ha preguntado nuestra opinión, ni a ustedes ni a mí nos consultan qué se debería hacer; parece que los más afectados no tenemos ni voz ni voto en este triste panorama.

¿Qué podemos hacer? Vigilarnos entre nosotros, ver que estemos bien, y si no lo estamos, tratar de apoyarnos, acercarse a mi o a cualquier otro docente, porque nosotros podemos buscar las herramientas para darle seguimiento al problema que no te deja dormir, que te aleja de tus amigos y te pone triste sin razón aparente, así como  apoyarte hasta que te incorpores de nuevo a nuestro espacio: el salón de clases.

Te ofrezco una disculpa si alguna vez no entendí que me estabas pidiendo ayuda, es que a veces yo también tengo problemas, tengo mi familia, mi trabajo, o mis trabajos, porque este sistema cada vez nos trata peor a los profesores, pero mi corazón es tuyo desde el primer día de clases y lo sabes, y siempre es un buen momento para volver a empezar  y cambiar la dirección de nuestro bueno o mal camino.

Mañana regresaremos al aula con miedo, pero poco a poco nosotros aprenderemos a vivir con este terrible acontecimiento, porque como les dije el primer día, el salón de clases es nuestro y nadie nos puede quitar el derecho de aprender de una forma digna, sana y justa.

Ahora sí, vamos a continuar.

¿Qué dejé ayer de tarea?


[*] Profesora de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, y de la preparatoria del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México.

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