El futbol de la esperanza. Reflexiones desde las gradas

El futbol de la esperanza. Reflexiones desde las gradas

El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes

Jorge Valdano

Por Tihui Campos y Manuel Tadeo

El fin de semana pasado, fue un momento de angustia para los aficionados de los Pumas, no sabíamos quién, pero de que Pikolín o Verón se nos iban, era una verdad a voces. Pero ¿Por qué  preocuparse por algo tan simple en un país fuertemente convulsionado por la violencia, feminicidios, corrupción y demás problemas conocidos?Porque  es un reflejo de la sociedad en que vivimos, ya que como dice Zygmunt Bauman: Nos hallamos en una situación en la que, de modo constante, se nos incentiva y predispone a actuar de manera egocéntrica y materialista. Pertenecer a un equipo o ser “hincha” es una decisión que te marca de por vida, es la forma en que vas a pasar tus domingos  y la forma en que vivirás los días que no transmiten futbol. Juan Villoro siempre reflexiona sobre eso: hay quienes no heredan otra cosa que el adorado nombre de un equipo.

Alguna vez una amiga Argentina nos preguntaba cómo era irle a un equipo de Universitarios, que en su país, los barrios te hacían equipo y que no concebía la “barra” a la que nosotros pertenecemos, y con unas caras cervezas del estadio en mano le contestamos: ser Puma es sentirte orgulloso de sus colores, de la institución a la que representa y de sus jugadores que desde el momento que llegan tienen la encomienda de jugar con garra y defender la camiseta a muerte. Ser Puma de corazón es aquel que a pesar del peor momento que se pueda estar viviendo, de las malas decisiones que tomen los hombres de pantalón largo, tanto directiva como cuerpo técnico, de la falta de compromiso de algunos jugadores, y sin dejar de ser crítico a todo ello, se es siempre fiel y se apoya en la cancha en todos y cada uno de los minutos del partido y hasta que suene el pitazo final sin importar el resultado, cantar el  “Como no te voy a querer…” ya sea con una sonrisa de oreja a oreja o con un nudo en la garganta después de perder un clásico, no negándole el amor y el incomparable cariño que se le tiene al equipo.

Impactada con nuestro relato, y dándose cuenta de su gran error de querer saber sobre nuestro amor a la camiseta, nosotros le seguíamos explicando:  “han sido mucho más las alegrías que nos ha dado el club, han sido más los lunes que te despiertas con una sonrisa y con el sabor de la victoria, que los de decepción, y aunque se haya perdido, el verdadero y fiel Puma se siente orgulloso de ponerse la playera un día antes de la victoria y más aún, un día después de la derrota, demostrando que el equipo jamás andará sólo, y que a pesar de las fuertes críticas que uno le pueda hacer a los jugadores o a los dirigentes, siempre estaremos a su lado”.

Esta cursi charla nos vino a la cabeza, porque sin ninguna explicación, nos enteramos de que se van los dos últimos grandes ídolos de nuestro equipo, Pikolín y el Capi Verón que han ganado todo en la institución; fueron los últimos que ganaron el legendario Bicampeonato de 2004, el mítico trofeo Santiago Bernabéu al Real Madrid en su cancha, los torneos Clausura 2009 y 2011, un campeón de campeones entre  muchos más.

El primero de ellos, el  “Pikolín”, ídolo de niños y jóvenes, fue formado desde fuerzas básicas en el equipo junto a su hermano gemelo, con paciencia logró hacerse de la titularidad hasta el año 2010 después del retiro de Sergio Bernal, con muchísimas críticas y poca credibilidad hacia él, logró sobreponerse con muy buenas actuaciones y dando seguridad al marco universitario, poco a poco logró el cariño y respeto de la afición. Además de ser un gran futbolista,  en 2013, después de 7 años de carrera, logró titularse como licenciado en Derecho por la UNAM, “Siempre Puma”, frase que repitió varias veces y que ahora nos queda en el corazón futbolero.

Tratado como un trabajador por contrato o un freelancero, tristemente nos enteramos que a Darío Anastasio Verón Maldonado ya no se le renovaría su contrato, 14 años después  y más de 500 partidos defendiendo la camiseta,  se va de nuestro equipo, no por decisión propia y de la peor manera, sin la posibilidad de decirle adiós a su afición que le agradeció cada partido su entrega y su orgullo. Así es el fútbol se ha dicho siempre, puedes perder un partido por goleada o de último minuto, pero sabes que el siguiente partido o la siguiente temporada te puedes reponer, pero cuando se va un ídolo sabes que nunca más lo vas a ver en la cancha haciendo lo que más le gustaba hacer, defendiendo la camiseta con garra, honor y orgullo. Defensa serio, férreo y comprometido, demostró que la camiseta le quedaba a la medida, dando el corazón en la cancha, logró afianzarse y ganarse a la afición, en una entrevista recientemente para TDN le preguntaron: ¿Por qué nunca dejar a Pumas? “Porque Pumas para mí lo es todo”, así ¿Cómo no lo vamos a querer?

Un poco harta de nuestras palabras, decidimos terminar la charla con unas reflexiones: Aunque la directiva  no lo piense así, para nosotros ellos dos merecen una gran despedida, detestamos la mercantilización de nuestra alegría y odiamos que el Patronato y la Directiva planeen una despedida con un afán de generar más dinero para ellos y no despedirnos de nuestros ídolos, dando lo mejor de ellos a las nuevas generaciones.

El futbol profesional ha perdido “la magia” que no lleva al estadio, por eso duele no despedir a nuestros ídolos como hubiéramos querido, es indudable que ya no son los más hábiles, pero estamos seguros de que se necesita más que velocidad para poder superar al gran Capitán o meterle un gol a nuestro querido Pikolín. Malas han sido las despedidas de muchos o casi todos los jugadores que han pasado por el club y que han colaborado para la grandeza del equipo: Bernal, Beltrán, Lozano, Leandro, Ailton, Marioni y hasta el actual DT,  Palencia.

Adiós Piko, adiós Verón, se van de la cancha de Ciudad Universitaria,  pero no de la historia de nuestra institución y de la esperanza de que cada niña o niño que ama el futbol, lograran  el cambio que este país tan herido necesita.

Back to Top