Estimados jugadores:

Estimados jugadores:

El día de ayer quedará marcado para la vida de las y los mexicanos que tuvimos a bien ver su partido. Como cada tercer domingo de junio, en México y en toda Latinoamérica se celebraba el Día del Padre (aquí podría detenerme a hablarles de las mujeres que le hacen de padres, de los papás que no dan su pensión alimentaria, y de los abandonos de hogares, pero haremos tregua), que junto con el Mundial, parecía el momento perfecto para esperar el milagro, como lo pronostica en cada partido, nuestro querido Juan Villoro.

En casa, los adultos acostumbrados a las derrotas, recomendábamos a los pequeños del hogar mesura: “recuerda que solo es un juego”, “lo importante es competir”, “no siempre se puede”, “¡Vamos contra el campeón del mundo!”. Frases así, que nos recordaban la mala campaña que habían tenido, y lo más importante, que no habían dejado el corazón en la cancha.

Comenzó el partido y ustedes entraron con el orgullo y fuerza por delante, no les he contado pero soy profesora, y vi en ustedes esa cara que a veces veo en los jóvenes cuando estudian, cuando leen, cuando pueden hacer reflexiones brillantes sobre el tema de clase, sabía que algo iba a pasar, no sé qué ni las dimensiones que causaría, pero el partido sería diferente.

Pasaron los primeros cinco minutos y los comentaristas de algunas televisoras, decían: “así empiezan, pero a los 15 minutos se desfondan”, comentario que me lastimó, porque es lo peor que puedes hacer con un joven: desmotivarlo, quitarle el aliento. Después de tantos años en crisis económica, escuchar a un mayor de cuarenta decir eso, explica porque no hemos avanzado como país, porque a muchos no les interesa cambiar el rumbo en el que estamos.

Vino el hermoso gol del “Chucky” y no sabíamos qué hacer con tanta euforia, esperábamos el contragolpe de los alemanes que no llegaba; toda Latinoamérica, y algunos otros países estaban con nosotros, el tercer mundo se inspiraba en la hazaña mexicana, era un “David contra el Goliat” del futbol, urgía el medio tiempo para controlar el mar de emociones que se avecinaba.

Llegó el segundo tiempo y el control del juego lo tuvimos de este lado, titubeantes e inseguros pero ¿Qué joven no es así?, ¿Qué hacer ante el inminente triunfo que se avecinaba? Entró nuestro querido Rafa a calmarlos, a detener esas revoluciones que se duplicaban, y se ganó, se triunfó como los grandes, y como hace mucho no pasaba, los mexicanos, con un solo gol, estábamos felices.

La derrota la tuvimos después de terminar el partido, mexicanos quemando banderas alemanas, mexicanas y mexicanos ofendiendo a los que tenían playera teutona, “intelectuales” mexicanos promoviendo en las redes sociales que a ustedes se les premie con mujeres europeas.

Pero no se dejen ganar por esa terrible mentalidad que nos ha caracterizado, es buen momento para estar con sus familias que los visitan en Rusia, concentrarse, trabajar la mentalidad de triunfo que tanta falta nos hace.

Solo les tengo una petición. Considero que es momento de que el futbol le pague al pueblo lo que le debe, por ejemplo: ¿No podrían invitar a convivir a los niños, niñas, chicos y chicas que han ganado campeonatos de ciencia en el mundo, todos mexicanos, y apoyar a nuestros deportistas amateur que han ganado tantos campeonatos mundiales? ¿No podrían dejar de hacer comerciales para los alimentos chatarra e invitar a los niños a comer más sano, ya que somos el país con mayor obesidad infantil? ¿Podrían hacer una campaña de sexo seguro para ya no ser el país con mayor número de adolescentes embarazadas? ¿Podrían leer y así promover la lectura entre la población y dejar de ser el país que menos lee en el mundo?

No les pido mucho, solo es un granito de arena para cambiar nuestro camino, sé que ahora no lo ven, pero en México, la mitad de la población vive en las peores condiciones, y aun así, con tanta desigualdad, ellos estuvieron ahí, apoyando su partido. Si no lo hacen, también está bien, porque su trabajo es uno, pero como les digo siempre a las chicas y chicos que han pasado por mis aulas: “El que tú estés aquí (léase universidad pública, privada o cancha de futbol) es porque mucha gente que no pudo, espera que puedas cambiar el rumbo de nuestro país” y yo, confío en ustedes.

Las y los niños de nuestro país ya ven el mundo mejor a partir del partido de ayer, si siguen con esta racha tengan por seguro que estaremos agradecidos, y si se pueden traer esa linda Copa, ¡También estaremos con ustedes!

¡Viva México y sus jóvenes!


Tihui Campos

Profesora UNAM y TEC de Monterrey

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